En el sur empezó todo

 

La segregación en Stamps era tan completa que la mayoría de los niños negros no tenían pero lo que se dice la menor idea sobre el aspecto de los blancos. Solo sabían que eran diferentes y les inspiraban temor.

–Maya Angelou, Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado

En algunas casas del sur de Estados Unidos baila al viento la bandera de los Estados Confederados. A las dos orillas de la carretera, desde Illinois hasta Louisiana, se suceden los ríos, los maizales, los campos de soja, de algodón, de cebada, trigo, arroz, caña de azúcar. Al atardecer, el cielo explota: durante el día hace acopio del bochorno y estalla con una rabia en otras latitudes desconocida. En los 2.000 kilómetros que llevamos quemados en este viaje se atraviesan siglos de historia: luchas, sangre, esclavitud, música, África. Y, sin embargo, los últimos cincuenta kilómetros resumen todo lo anterior.

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Saint Louis, Missouri: comienza el sur.

 

Alton Sterling vendía discos en la entrada de una tiendita en Baton Rouge, Louisiana, donde el río  Mississippi da sus últimos temblores. Alguien llamó a la policía porque Sterling, un tipo enorme, simpático y “buen chico” iba armado. La policía llegó, lo tiró al suelo y le perforó el corazón con seis tiros a quemarropa. En el vídeo que grabó el propietario de la tienda se ve bien.

Esta mañana de calor insoportable, Abdullah Muflahi me lo explica: cómo cinco minutos antes del asesinato, Alton entró a hablar con él. “¿De qué hablasteis?”, le pregunto. “Ya sabes: de cosas normales. Estuvimos bromeando”, me dice. “¿De chicas?”, le sugiero, “¿hablasteis?”. “También”, admite medio sonriente. Después, cuando vio que Alton gritaba, salió y comenzó a grabar algo que dio la vuelta al mundo: su asesinato.

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Retrato de Alton Sterling en la tienda donde le tiroteó la policía.

 

En el sur del país empezó todo: empezaron los esclavos a forjar un país a base de mano de obra en régimen feudal, empezaron a aullar de dolor y miedo para evadirse en algo que convirtieron en arte y, como nos recuerdan en Feel Like Going Home, el primero de los documentales que realizó Scorsese sobre el blues, dejarnos lo único que no pudieron quitar a los negros: su cultura. En el sur comenzaron a rebelarse, a levantarse, a quebrar las cadenas que los sometían. En el sur, donde las banderas confederadas sugieren demasiado, hace 40 días murió Alton Sterling.

Hay en el país todo un movimiento por los derechos de los afroamericanos, una literatura, una poesía, una música que impulsa los derechos civiles de una minoría que, en muchas ciudades importantes del sur, son mayoría: en Nueva Orleans, más de la mitad de la población es negra. Una inmensa minoría.

De Chicago a Nueva Orleans, tras el inmenso  Mississippi que desgarra la tierra, el río que surcó Huckleberry Finn remueven molinos, alimentan cultivos y recuerdan, a cada rato, la historia aparcada en sus riberas.

“Alguien podía llegar a tu casa, secuestrar a tus hijos, matarlos y nadie decía nada. Eso sucedía en Mississippi”

 

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Simeon Wright con una foto de Emmet, su primo

En los años 50, el sur de Estados Unidos era el corazón de la segregación. Aunque el sistema esclavista se había evaporado de la legislación, las relaciones perversas que había establecido aquella economía de campos de algodón siguió marcando la sociedad. La mayoría de trabajadores eran negros que empezaban a migrar a las ciudades del norte y el este, viviendo en guetos.

Mientras, en la región del río Mississippi la segregación entre la población iba de la mano del maltrato, la discriminación y la muerte. Emmet Till, un chico de 14 años de Chicago que pasaba sus vacaciones en Money, Mississippi, la encontró el 28 de agosto de 1955. ¿Su pecado? Había silbado a una mujer blanca en una tienda. Dos días después fue secuestrado en casa de sus tíos, de madrugada. “Entonces revolcaron su cuerpo hacia un precipicio,/en medio de una roja lluvia ensangrentada/ y lo arrojaron a las vastas aguas para acallar sus dolorosos alaridos./La razón por la que lo mataron allí y estoy seguro no es mentira/ fue simplemente por el gusto de asesinarlo/y contemplar cuán lentamente moría”, describió Bob Dylan en Death Of Emmett Till.

Emmet dormía en la habitación junto a su primo, Simeon Wright, con quien también estaba en Bryant Grocery, la tienda en la que compraron un refresco y silbó a la chica blanca. Simeon es amable y luchador. Aún hoy, 61 años después del asesinato, se le empañan los ojos en esta conversación que mantenemos en su casa de Chicago.

  • ¿Cómo recuerdas aquel día?

Emmet no podía soportaba el calor. Hacía 35 grados y no quiso ir a ningún sitio. Tampoco había nada que hacer, así que, cuando el sol se puso, Maurice, Emmet y yo decidimos ir en el coche a comprar un refresco. Emmet iba en el asiento delantero y yo iba sentado detrás, junto con dos vecinos. Vivíamos a cuatro kilómetros de Money y condujimos hasta allí, pero la mayor parte de las tiendas estaban cerradas. Había una abierta, y entramos. Fuimos a comprar un refresco, pero no pasó nada: Emmet pagó lo que compró. Cuando salimos, nos subimos al coche y vimos que nos seguía otro coche. Él había silbado a una mujer y ella se dio un susto de muerte, así que pensamos que quien nos perseguía era su marido, pero era un vecino. Maurice saltó del coche y se adentró en un campo de maíz. Cuando volvimos al coche, Emmet dijo: “Por favor, no se lo digas a nadie. Me voy a casa”. Nosotros conocíamos el peligro de hacer algo así, pero él no.

Lo que para nosotros era peligro para él era diversión. Esa era su personalidad.

 

  • ¿Emmet tenía miedo?

No tenía medo, no sabía lo que sucedía en el sur, qué pasaba con los negros. La madre le habló algo, pero él tenía ese tipo de personalidad que no se lo creía, que tenías que mostrárselo.

  • ¿Conocíais realmente las consecuencias que tendría ese comportamiento en el Mississippi?

No, no lo sabíamos. Era solo un juego. Nunca se cruzó por mi cabeza la repercusión que podía tener lo que sucedió. Aquello repercutió por todo el mundo, y aún sigue.

  •  Solo un silbido…

Era la mujer del dueño de la tienda. Emmet era un poco comediante, todo para él era diversión. Ya sabes, lo que para nosotros era peligro para él era diversión. Esa era su personalidad, así que no tenía ni idea de lo que había hecho.

  • ¿Cómo era Emmet?

Era hablador, amable, divertido, quería ser humorista. Cuando vino a Money, nos comenzó a hablar de Chicago y nos habló mucho sobre Riverview Park. La primera vez que estuve en ese sitio no podía marcharme de allí [se emociona]. Él se fue de Summit a Chicago en 1949, a diez kilómetros de aquí. Vino a visitarnos cuando era un niño pequeño, y después aquel año.

  • Más de medio siglo, ¿qué representa el asesinato de Emmet Till?

Fue la chispa de la lucha por los derechos de los negros, pero no fue el primer asesinato, sino el primer en el que el fiscal encontró alguien lo suficientemente valiente como para testificar. Hasta ese momento, ningún hombre negro había testificado en un juicio. Fue la gota que colmó el vaso, y cuando eso sucede todo cambia para siempre.

El asesinato de Emmet  fue la gota que colmó el vaso, y cuando eso sucede todo cambia para siempre.

 

  • ¿Y por qué cambió la historia para siempre?

Nosotros dijimos: “Ey, nos están matando, ¿por qué no se la devolvemos? En aquel tiempo no había ninguna resistencia hacia el hombre blanco en el sur, ninguna. Pero desde ese momento, a muchos de los jóvenes negros les empezó a gustar el sur. Algunos vinieron de Chicago… Y aquella chispa [el asesinato de Emmet] empezó en el Mississippi y se extendió por muchos lugares. Recibimos cartas de apoyo de países como Rusia o Japón.

  • A pesar de que antes ya habían sucedido más asesinatos, ¿por qué fue el principio de la lucha?

Lo que hizo fue unir a todos los grupos: los grupos de blancos de negros y luchar contra el racismo. Incluso varios grupos minoritarios, de blancos, trataron de hacer algo por el racismo.

  • ¿Cuál es la diferencia entre el asesinato de Emmet y otros?

Fue el comienzo de la lucha, el comienzo. Los asesinatos en aquellos tiempos no se hacían públicos. Alguien podía llegar a tu casa y secuestrar a tus hijos y matarlos, y nadie decía nada. Eso era lo que sucedía en ese momento. Nos mataban y no había repercusiones legales. Emmet podría haber sido otro asesinato como los de aquella época, pero mi padre estuvo de acuerdo en testificar: fue a la policía para reportar esa mañana que Emmet había sido secuestrado; y luego, estaba dispuesto a testificar. Esa fue la diferencia con el resto. El resto de los asesinatos no eran públicos.

  • ¿Que representa su nombre?

Representa la lucha en la que hemos estado, porque abrió nuestra causa y nuestros ojos para ver que no teníamos ningún tipo de protección en Mississippi. Estábamos sin protección. Habíamos permitido las cosas que sucedieron: los blancos hacían lo que querían.

Mi padre estaba dispuesto a testificar: esa fue la diferencia con las demás muertes. El resto de los asesinatos no eran públicos.

 

  • Pero al asesino lo arrestaron…

Sí, le cogieron, pero estaban molestos cuando lo fueron arrestar. La actitud ante la policía era como: “¿Qué hacéis aquí?”

  • ¿Cómo recuerdas aquel ambiente?

¡Uff! Incluso en el juzgado los negros estaban de pie junto a la pared, mientras que los otros se sentaron.

  • ¿Recuerdas violencia en los días posteriores al asesinato?

El secuestro fue el domingo de madrugada, pero el lunes fue un día laboral normal. No pasó nada. Tuvimos que ir a trabajar.

  • ¿Nada cambió entonces?

No, no.

  • ¿Cuando comenzaron a cambiar las cosas?

No lo sé exactamente… El miércoles en la tarde encontraron su cuerpo atado con cuerdas. En esos momentos, supimos lo que había pasado con él. La semana fue muy tranquila, nadie quería hablar: la gente tenía miedo de la vida diaria, especialmente nuestros vecinos. Ellos conocían a esta gente y sabían que era la primera vez que mataban a alguien y que no iban a testificar contra ellos. Mi madre dejó la casa la misma noche en la que Emmet fue secuestrado. Estaba en shock. Dijo que no soportaba estar allí otra noche, así que los vecinos la llevaron a Summer, a ocho kilómetros de allí, para tomar el tren hasta Chicago. No volví a verla en 30 días.

  • ¿Cuándo se convirtió el asesinato de Emmet en una lucha por los derechos civiles?

En el mismo momento en que sucedió. Vimos injusticias en el tribunal, así que había que luchar.

  • ¿Comenzaron a cambiar muchas cosas?

Sí, pero no lo suficientemente rápido, después de la muerte de Luther King en 1967; la situación era aún bastante mala. Después de la muerte de Luther King se empezaron a cambiar leyes, y un montón de cosas… Realmente la gente empezó a luchar a partir de entonces. Ahora el racismo es mucho más sutil, pero cuando era niño sucedía en la cara.

  • ¿Los negros conquistaron muchos derechos?

Al menos la oportunidad estaba ahí. Sin embargo, la generación de jóvenes no ve el peligro porque ya se ha encontrado con ciertos derechos que se ganaron en el pasado. No lo valoran.

  • Se dice que la madre de Emmet fue una heroína. ¿Por qué?

Porque ella fue muy valiente, luchó y desafió. Buscó justicia para su hijo: si ella se hubiese ido a casa, nadie habría oído hablar de lo que sucedió. Mantuvo la lucha.

  • Y su propio padre, el tío de Emmet…

Oh, sí. Mi padre iba a testificar aunque le mataran: tomo la firme decisión de hacerlo. La gente que mató a Emmet entró en casa y él les vio.

  • ¿Y se lo llevaron de la cama?

Sí. Me dijeron que volviera a dormir. No lo hice, pero tampoco dije nada. No podía hacer nada. Mi padre se llevó a mi madre fuera de la casa, teníamos la esperanza de que fuera a volver.

Se sentían insultados porque los hombres [blancos] hubiesen sido perseguidos por la policía. Esa era la cultura en la que vivíamos.

 

  • ¿Qué se escribió en los periódicos de ese momento?

Algunos sugirieron que se lo merecía. El único periódico que realmente contó la historia verdadera fue la prensa Afroamericana y el Chicago Defender: fueron los que, dijeron la verdad; el resto quería olvidar todo.

  • ¿Todo?

Recibíamos el Memphis Commercial cinco veces por semana y leíamos lo que decían y no era bueno. En otro periódico de Clarksdale (Mississippi) se sentían insultados porque los hombres hubiesen sido perseguidos por la policía. Esa era la cultura en la que vivíamos. Era increíble.

  • ¿De qué manera se castigó a las tiendas de blancos?

En el sur no dejaban entrar a comprar en tiendas, pero teníamos que hacer cambios. La gran manifestación de Nashville, Tennesse: fue la primera gran ciudad en el sur que se movilizó. Fue una protesta dirigida por Jean Louis. El cambio comenzó por el asesinato de Emmet, y el cuchillo que se clavó en nuestro corazón fue que los asesinos fueron absueltos. Yo no podía creerlo. ¿Estos tipos lo hicieron y no son culpable? Unos días más tarde, en una revista, salió un reportaje diciendo que no ellos no lo mataron, pero ya había una opinión pública en contra de ellos. En aquella época Money tenía dos tiendas y cerraron porque la gente dejó de comprar: después de su asesinato, la gente iba a comprar a 20 millas en otras tiendas. Hubo un boicot contras las tiendas de blancos y  los dueños hablaron con los políticos para hacer mixtas las del sur.

No, no lo estamos. Hemos pasado de ser asesinados por el Ku Klux Klan, y no sucedía nada, a lo que pasa hoy, que somos asesinados por la policía. Matan un joven negro sin ninguna razón y no pasa nada.

  • ¿Pero estamos mejor que en años los 50?

[Se lo piensa unos segundos] Bueno… estamos regresando a donde estábamos….

Hemos pasado de ser asesinados por el Ku Klux Klan a ser asesinados por la policía.

 

  • ¿De qué manera ha sido usted parte de la lucha?

Hablando, dando charlas, yendo a los colegios.

  • ¿Ha tenido problemas con gente que denuncia? ¿Qué gente ha hecho las cosas difíciles?

No estamos preocupados por los grupos supremacistas ni el KKK, ahora nos preocupa la policía.  Esto que está pasando en EEUU no debería de pasar: los policías hacen informes diciendo algo que después, en los vídeos, vemos que es totalmente diferentes [casos como Alton Sterling o Philando Castile]. Queremos que se castigue eso: si no castigas esos comportamiento seguirán repitiéndose.

Aku: los nuevos habitantes

patience-sonko-godwinPatience Sonko-Godwin insiste en que todo lo que uno quiera saber sobre los aku está en su libro: quiénes fueron, de dónde vinieron, por qué estaban mejor educados que el resto de etnias de la costa africana.

– Necesitas el libro para entenderlo, es un poco complicado. Y no tengo tiempo.

Pero el viaje, la perseverancia y estar delante de su escritorio en su casa de Serekunda, la ciudad más habitada de Gambia, le hace dar algunas pistas de lo que significa ser miembro de esta etnia:

– Somos cristianos que tenemos nuestra propia cultura, una cultura angloafricana. Es una historia larga: los aku están conectados con los creols de Freetown.

Cuando se abolió la esclavitud, muchos esclavos regresaron a África, aunque no a sus países: no sabían cuál era su origen. El Imperio Británico facilitó ese regreso para aligerar la población negra en las plantaciones de América. Así nacía Freetown: ciudad libre. A esa población africana que volvió y, sin embargo, había sido educada en el Nuevo Mundo bajo la cultura occidental, se les conoce como criollos –creols o Krio–.

 

El Imperio Británico facilitó ese regreso para aligerar la población negra en las plantaciones de América. Así nacía Freetown: ciudad libre.

 

A estos nuevos habitantes se les sumaron nuevas oleadas de esclavos que fueron rescatados en alta mar por las escuadras británicas creadas tras la abolición del comercio negrero en 1807, cuando otros países europeos tomaron el relevo de la actividad británica: el Imperio Británico comenzó a patrullar la costa para liberar a los habitantes que ahora eran secuestrados por otras potencias europeas. La presión de los abolicionistas, en una nueva corriente surgida en el contexto de la Revolución Industrial, empujó al gobierno a proteger a quienes habían secuestrado pocos años antes.

  • ¿Por qué sus verdugos luego fueron sus libertadores?

Había implicaciones políticas. No es que los británicos amaran a los africanos, si no que interfirió la Revolución Industrial; tenían que creer también en la revolución industrial: ‘si estamos haciendo máquinas, no necesitamos barcos de esclavos’, pensaron.

Existen precedentes de esta ironía de la historia.

El corsario Henry Morgan fue un quebradero de cabeza para el Imperio Británico mientras anduvo saqueando el Caribe desde su base en Port Royal (Jamaica); sin embargo, ya en su ocaso, fue nombrado gobernador de la isla por el mismo gobierno que lo había perseguido: conocía bien los entresijos y se dedicó a perseguir la piratería. Ahora Inglaterra se convirtió en la policía de las costas.

 

‘Si estamos haciendo máquinas, no necesitamos barcos de esclavos’, pensaron

 

– Otras potencias los secuestraban para esclavizarlos, pero no tuvieron la oportunidad de llevarlos a las plantaciones–, continúa la escritora, formada en Sierra Leona y California–. No fueron esclavos porque los liberaron los escuadrones británicos, aunque iban en malas condiciones, sufrieron y algunos morían. Pero no llegaron a trabajar como esclavos en el Nuevo Mundo.

  •  ¿Cuantas personas fueron liberadas?

Muchas: 40.000 o 60.000 personas.

Freetown se convirtió entonces en un conglomerado de poblaciones que venían de diferentes lugares: algunos de América, otros de Londres, muchos otros de alta mar. Los akus,  que en las primeras décadas del siglo XIX comenzaron a migrar hacia Gambia, también lo hicieron a final de siglo: durante la rebelión contra la administración británica en Sierra Leona (la rebelión Hut Tax de 1898) migraron junto a criollos. De ahí que, a menudo, criollos y aku sean confundidos.

  •  ¿Cómo eran los aku en Gambia?

Fueron los primeros en recibir educación y llevaban a los niños  a la escuela. Cuando les dieron la oportunidad, ellos enseñaron y empezaron a asumir unas tareas que otros grupos étnicos, como los mandingas o jolas, no realizaron. Además, los aku que llegaron más tarde eran los primeros que estaban educados: vinieron como historiadores, enfermeras, profesores… Algunos vinieron directos de los barcos. Otros vinieron desde América al finalizar la esclavitud, pero otros rechazaron regresar. Hay quienes  se quedaron en Estados Unidos para desarrollar esa nación. Queremos contribuir esta nación, ¡eran libres!

 

Los aku eran los primeros que estaban educados: vinieron como historiadores, enfermeras, profesores…

 

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  • ¿Cómo se comportó el gobierno con ellos?

Cuando vinieron de los barcos, el gobierno británico les dio ropa, les devolvió los nombres debido a un aspecto humanitario, porque la gente protestaba contra el comercio de esclavos: estaban muriendo. Eran los llamados filántropos. Inicialmente, el gobierno británico abrió colegios, iglesias, les dio ropas inglesas… Les enseñaron la lengua –el inglés– pero ellos desarrollaron el criollo. El gobierno británico les ayudó también a través de los misioneros de las iglesias anglicanas, católicas y metodistas, ya que tenían escuelas.

  •  ¿Y cómo son los aku hoy?

Algunos son muy ricos, pero están en competición con otros grupos del país porque los aku habían trabajado duro.

  • ¿Cuál era la diferencia entre la esclavitud de trasatlántica y la local?

En el nuevo mundo te mataban, no había derechos; aquí, algunos tenían derechos. Dependía de quién te capturara. Incluso en oeste África, muchos querían ser esclavos debido a las comodidades que había. Cuando vino la Revolución Industrial, muchas de las naciones europeas no estaban de acuerdo, querían continuar con la esclavitud. Si estamos haciendo máquinas, pensaron, no necesitamos barcos de esclavos

  •  ¿La religión es importante para ellos?

Sí, mucho, porque estudiamos la Biblia… El 90% de los aku son cristianos, aunque están los aku marabú, que son musulmanes.

  •  ¿Y tienen hoy alguna relevancia especial?

Oh, sí. Somos uno de los grupos étnicos, una minoría, pero no nos sentimos especiales.

El diario de Mungo Park

mungoparkLa historia ha enmarcado la vida de exploradores que se adentraron en las tripas de África, aunque hay todo tipo de aventuras. Las de Livingston, su búsqueda por Stanley y el encuentro –“Doctor Livingstone, supongo”– es el más cacareado, pero las espaldas de África cargan con muchas más.

A las costas de Gambia es diferente llegaron los primeros exploradores portugueses allá por el siglo XV, y establecieron el primer contacto humano y comercial con los habitantes. Pero fue un inglés quien nos cuenta su viaje a través del río Gambia, corazón y espinazo del país.

Mungo Park, el explorador y aventurero que lideró la expedición, narró en su diario de viaje la travesía, en la que hay fragmentos donde ve, de primera mano, el trato a los esclavos.

A Mungo Park lo único que le preocupa en sus diarios, que difundieron los Members of the African Association, fue llevar a Europa las costumbres de una geografía aún poco explorada por el hombre blanco. “Como composición, esto [el diario] no recomienda nada excepto la verdad”, anuncia ya en el prefacio. El viaje comenzó el 22 de mayo de 1795 en el puerto de Portsmouth. Llegó al río Gambia el 21 de junio.

El explorador, antes de describir varios episodios acerca del comercio de esclavos, nos advierte: “El lector debe tener en cuenta que mis observaciones se aplican principalmente a las personas cuya condición es de libertad, que constituyen, calculo, no más de una cuarta parte de los habitantes; los otros tres cuartos están en un estado de desesperanza y esclavitud hereditaria”.

Después relata con crudeza el proceso por el cual se obtenían los esclavos en un tiempo en que en Inglaterra ya resonaban las voces críticas debido a la inmoralidad del tráfico de personas:

Los capturan en guerra, y esas desafortunadas víctimas que son condenadas a la esclavitud y, en resumen, toda esta infeliz gente es traída desde los parajes interiores para venderlos, (…) dispuestos al capricho de sus dueños.

En otro fragmento, narra el proceso desde que son arrancadas de sus tierras hasta que esperan ser embarcadas rumbo al Nuevo Mundo:

La mayoría de estas víctimas desgraciadas son llevadas a la costa en caravanas periódicas, muchos de ellos desde lugares remotos del interior, donde la lengua que ellos hablan no les sirve para entenderse con los habitantes marítimos. A su llegada a la costa, si no ofrecen oportunidades inmediatas de venderlos ventajosamente, son distribuidos entre las vecinas villas hasta que llega un barco esclavo o sean vendidos a comerciantes negros, quienes a veces los compran en subastas. Mientras tanto, los desgraciados están encadenados continuamente, de dos en dos o todos en la misma cadena, trabajando en labores de campo; y siento añadir escasamente alimentadas y tratados duramente.

Por el río Gambia, como una brecha que abre la tierra a lo largo de todo el país, salían len las bodegas de los barcos cientos de esclavos hacinados, pero también materias primas que sacaron del vientre de toda la región. El intercambio de productos por seres humanos era habitual, aunque un esclavo, por aquella época, costaba 18 libras esterlinas:

Las materias primas exportadas a Gambia desde Europa consisten, en resumen, en armas de fuego y munición, artículos de hierro, alcohol, tabaco, gorras de algodón, una pequeña cantidad de telas y unos cuantos artículos manufacturados de Manchester; un pequeño surtido de productos de India, con alguna perla de vidrio, ámbar y otras menudencias por las cuales son intercambiadas, esclavos, polvo de oro, marfil, cera de abejas y cuero”.

El aventurero también anota en su cuaderno quiénes son los intermediarios que proveen de  esclavos a las manos europeas y a quienes se conoce como slatees. “Son mercaderes negros libres, de gran consideración en esta parte de África, que llegan desde el interior principalmente con negros esclavizados para vender”, aclara.

Años después, Mungo Park lideró una expedición por el río Níger, por el que se adentró durante 1.500 kilómetros. Pero fue allí, en un río internado entre la espesa vegetación, donde se dejó la vida tras un ataque de la población local. Tenía 35 años.

Los esclavos liberados

“Mi bisabuelo vino de Freetown y se instaló en Banjul. Es una historia muy larga”.

Para llegar a Betty Frazer hay que hacer  también un recorrido largo. Comienza por llegar Banjul, la capital de Gambia, y preguntar por una familia aku: en la calle, en las tiendas, en una iglesia católica donde, de paso, uno toma un respiro del calor tropical; hay que escurrirse de embaucadores, de interesados, de amables que quieren ayudar y no saben cómo. Para hablar con una familia aku hay que andar: al llegar a una casa donde viven akus, me recibe alguien de apellido inglés: Felix Sock. Pero hay que volver a empezar la tarea porque Felix no sabe la historia de su etnia, que representa poco más del 1% de la población del país.

Así que finalmente, la casa pálida y el tejado cónico de Betty confirman que allí, en una construcción sólida levantada por su bisabuelo, comienza la historia de la libertad.

Los akus, que provienen de Freetown (Sierra Leona), son esclavos que fueron liberados después de 1807, fecha de la abolición del comercio de seres humanos. Los ingleses crearon patrullas en la costa africana para evitar que otros países arrancaran de sus costas a los habitantes de naturaleza más prominente. “Porque los blancos se los llevaban, ellos veían la estructura; los capturaban a michos de ellos, a los débiles o enfermos no se los llevaban”, cuenta.

– ¿Y por qué cree que vinieron desde Freetown hasta Gambia?–, le pregunto.

“Quizás… No lo sé”, responde sorprendida. Después se queda unos segundos pensativa y dice: “Creo que quizá creían vivir su propia vida, quizá habían perdido todo, quizá se fueron a otro país para ver si podían trabajar para conseguir dinero y vivir… para sostener a sus familia. Pero es mi propia idea. O quizá no sabían de qué área eran originarios, porque su apellido también se había perdido”.

Allí, en el salón ocre de piso firme hablamos de sus tradiciones, de su origen, de la religión y de su identidad. De la lucha por la libertad y, sobre todo, del perdón. “Si quieres recordar el pasado, diré que los negros realmente sufrieron, pero no es algo que tengamos siempre en la mente porque se crearía odio entre blancos y negros y eso no es bueno, especialmente si eres cristiano, que siempre decimos: ‘olvida y perdona’. Si hablas de eso estás creando un enemigo para nuestros hijos. En la biblia se dice: ama al próximo como a ti mismo”.

Aquí, un extracto de la charla con Betty Frazer:

Viaje a James Island

James Island está en mitad del anchísimo Río Gambia. A ratos, desde una orilla es imposible ver la otra y el río parece un ajetreado océano donde los pequeños barcos pesqueros parecen incapaces de domar las olas.

De este isla, poco a poco erosionada por los embates del agua y el viento, salieron 700.000 personas que fueron vendidas como esclavos. Es un lugar remoto, a veces tenebroso donde las ruinas son los testigos de una historia de explotación humana.

“Todos nuestros problemas se deben al comercio de esclavos y a la colonización. Todos”

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Hassoum Ceesay, en el Museo Nacional de Gambia, después de la entrevista.

 

Llegar puntual a una cita en Gambia no debe de ser fácil. Para llegar al Museo Nacional de Gambia tuve que caminar, subirme a un vehículo que esperó un par de horas a que se llenase y tomar un ferry para llegar a Banjul, la capital del país. Aun así, solo llegué una hora tarde, aunque Hassoum Ceesay llegó aún más tarde.

“Salgo de una reunión”, dice, y entramos en un edificio destartalado. Hassoum es historiador del museo y vicepresidente de la Writers Association of The Gambia. Sólido analista histórico, se formó en Gambia, Canadá y Kenia; alguien con una perspectiva que ayuda a entender la situación de Gambia, uno de los países más castigados por el tráfico de esclavos durante tres siglos.

  • ¿Cuál es la huella de la historia de la esclavitud en Gambia?

Gambia sufrió muchísimo por el comercio trasatlántico de esclavos. James Island y la Isla de Gorée (Senegal) fueron los puntos más importantes de salida de esclavos de toda África. Nuestra estimación es que es que más 700.000 personas embarcaron desde James Island desde 1.500 hasta 1830.

  • ¿Y qué consecuencias ha tenido para el país?

Las consecuencias son políticas, económicas y sociales. Las sociales: el comercio de esclavos movió a miles de personas del país hacia el Nuevo Mundo. Cientos de personas fueron capturadas y vendidas. Perdimos población. También la aparición de violencia, incluso mucha de la violencia actual de África y la proliferación de armas, viene de esa etapa. Ellos trajeron armas de fuego, pistolas y se las dieron a los ‘africanos ladrones’, es decir, a aquellas personas también negras que vendían esclavos a los europeos. Ellos atacaban nuestras villas para llevarse más esclavos. Los ‘ladrones africanos’ y los ‘intermediarios africanos’ llevaban los esclavos a la costa desde los pueblos del interior y los cambiaban por productos como armas de fuego, vino, ron, espejos…  Así proliferaron las pequeñas armas de fuego.

 

La violencia actual de África y la proliferación de armas, viene de esa etapa de colonialismo y esclavitud

 

  • Estamos hablando de hace más de 200 años…

Sí, sí, ¡hace doscientos años! ¡Es una larga historia! No puedes separar el presente del pasado para establecer lo que sucede en algunas partes de África. Y fue con el comercio de esclavos cuando en África empezaron a proliferar las armas y la violencia: entraban a los lugares y atacaban, empezaban a matar gente y capturaban a algunos. Esa violencia ha continuado después de la descolonización. Incluso hay más violencia después de la independencia. Las consecuencias económicas tienen que ver con el empoderamiento africano y la pérdida de peso económico. Durante la esclavitud fueron capturados los hombre más fuertes, que eran quienes trabajaban en las minas, quienes fabricaban la ropa, quienes hacían los muebles, las mujeres que sembraban el arroz. Todos ellos fueron capturados. Eran las personas que habían contribuido a las actividades más productivas. Y perdimos a más de 700.000 personas, que salieron de James Island. Las consecuencias políticas: el uso de la violencia para capturar. Los ladrones tuvieron que crear un fuerte ejército para capturar a la gente y venderla. Eso creó una atmósfera política de violencia. Así que algunos reinos africanos, como el Reino de Dahomey, se beneficiaron del comercio de esclavos.

  • ¿De qué manera?

Que esos reinos se beneficiaron porque se volvieron poderosos ya que vendían esclavos. Mientras, otros reinos desaparecieron. Pero otro impacto del comercio de esclavos fue lo que llamamos la pérdida de ‘autoconfianza’ africana. Los africanos fueros esclavizados  e incluso ahora algunos europeos ven a los africanos como inferiores, que es una forma de esclavitud. Es la mentalidad de la esclavitud.

  • ¿Aún?

¡Por supuesto¡ !Por supuesto que existe una mentalidad esclava! Quiero decir: aún hay varias formas de esclavitud, hay opresión. El hecho es que todos los esclavos eran negros, pero no todos los negros eran esclavos. Aún hoy en Occidente, debido a nuestra historia de esclavitud, se ve a los negros como inferiores: en Francia, en Gran Bretaña, en Estados Unidos…

 

Ahora algunos europeos ven a los africanos como inferiores, que es una forma de esclavitud

 

  • Hay personajes históricos, como Marcus Garvey, que hablaba de la ‘autoconfianza’, y que han contribuido a mejorar esa situación…

Hay europeos que lucharon, abolicionistas como Granville Sharp o Thomas Clarkson, que empezaron a luchar contra el mercado de esclavos. Criticaron la esclavitud y la catalogaron de ‘inmoral’, y lucharon contra ella. Hay otros africanos como Marcus Garvey. Son descendientes de esclavos,que nacieron después del fin del comercio de esclavos, pero que restauraron la dignidad africana, la personalidad africana. Y produjeron ideas para un África independiente; ideas que ayudaron a luchar por la independencia. Todo esto es la relación entre la independencia de África y la esclavitud, que obligó a la gente a vivir en la diáspora. Pero fueron personas que, en algunas ocasiones, fueron educadas –como Garvey– y produjeron ideas sobre la liberación. Y esas ideas fueron tomadas por nuevos activistas africanos que lucharon por la independencia. Ese es el enlace.

  • ¿Y cree que han alcanzado ese objetivo de liberación?

Sí, porque hay un África independiente de las normas coloniales. Por supuesto, han pasado muchas cosas desde que nos independizamos, no es fácil. No puede reparar 300 ó 400 años de daños en 50 años.

  • Entonces, ¿cuál cree que es el futuro?

Bueno, si me afirmas que el futuro es brillante, te digo que sí: en este sentido, hay una nueva generación de jóvenes africanos que diseñan, que controlan la tecnología, que promueven el activismo de los derechos humano como el empoderamiento de mujeres y niños, etc. En ese sentido, el futuro es brillante. Pero en el otro lado, puedes ver que hay persecución a quienes quieren cambiar las cosas, están bajo control y sufren. Tienes los dos extremos.

  • Jamaica, por ejemplo tiene una comisión de reparación por los daños causados. ¿Tiene Gambia algo parecido?

Deberíamos de obtener reparación, pero –aún– no tenemos ninguna comisión. Lleva muchísimo trabajo, porque no podemos obtener esa reparación hasta que nuestra población sea consciente y esté informada de lo que significó el comercio de esclavos.

  • ¿No lo están todavía?

Fue hace 300 años, tenemos museos, islas a las que ir [James y Georgetown]. Pero no es suficiente: necesitamos una mayor concientización.

  • ¿Cómo puede el país hacer más consciente a la población sobre la esclavitud?

Cada dos años tenemos el Roots Festival, donde hablamos del comercio de esclavos y a donde traemos africanos que viven en la diáspora para crear esa conexión. Africanos del Caribe, de Inglaterra, de Estados Unidos. Durante esa semana el comercio de esclavos está en las actividades del festival, en los periódicos, en las televisiones.

  • ¿Hablamos de una reparación económica?

Puede ser dinero o disculpas o quizás una especial forma de reparación en educación por parte de todos los países que se beneficiaron de la esclavitud.

  • ¿Son suficientes las disculpas?

No, pero puede ser el principio. Después de la Segunda Guerra Mundial, en Europa se llevó a cabo el Plan Marshall. Nosotros necesitamos un plan Marshall para África, porque la mayoría de las sociedades africanas sufrieron la esclavitud de manera directa o indirecta.

 

Nosotros necesitamos un plan Marshall para África, porque la mayoría de las sociedades africanas sufrieron la esclavitud de manera directa o indirecta.

 

  • ¿Fue Senegambia una de las regiones que más sufrió la esclavitud?

Sí, Gambia fue una de las que más debido a su proximidad a Europa y América. De James Island a Carolina del Norte se tardaba cuatro semanas. Senegambia sufrió más porque tenía una ‘cultura del arroz’, que recrearon en Estados Unidos.

  • ¿Es optimista con la reparación?

Sí, lo soy, pero necesitamos un pacto, pero los países europeos se resisten. Incluso ahora no quieren pedir disculpas: ellos saben que está involucrado el dinero. Y tienen que pagar mucho. Pero soy optimista, pero hay que empujar en Naciones Unidas, en las cortes internacionales, a nivel bilateral. La cuestión de la esclavitud se debería de poner encima de la mesa. Un presidente africano va a ver al primer ministro de Francia y solo discuten sobre el terrorismo, nunca sobre la esclavitud.

  • ¿Y que deberían hacer?

Si los africanos van a París, no hablan donde ello, pero deberían de hacerlo y discutir. Ponerlo en la agenda, siempre en la agenda. Ayer vi en la televisión un anciano de 94 años que estuvo en Dachau encerrado. ¡La esclavitud debería estar también en las noticias! Pero la esclavitud no está sobre la mesa: así, la reparación será muy difícil.

  • Pero hoy ya no hay esclavos, y sí víctimas del holocausto…

Sí hay víctimas, ¡nosotros lo somos! Ya has visto el impacto, el sufrimiento, los problemas económicos, la inestabilidad, falta de comida: todos nuestros problemas se deben al comercio de esclavos. Todos: al colonialismo y el comercio de esclavitud. La evidencia de la esclavitud está ahí. Hay africanos en América, en India, en Brasil. Hay campos de concentración: en Auswitch, en Dachau… Es una evidencia: hay negros en Brasil, Y están oprimidos, como lo están en Estados Unidos por la policía. Todo es resultado del comercio de esclavos. También los archivos: en Madrid, en Londres, en Estados Unidos, en Brasil…Todo está ahí: el barco Santa María, que en 1790 salió de James Island con 200 esclavos… ¡Todo está ahí! ¡Es una evidencia!

 

El impacto, el sufrimiento, los problemas económicos, la inestabilidad, falta de comida: todos nuestros problemas se deben al comercio de esclavos. Todos: al colonialismo y el comercio de esclavitud.

 

  • ¿Y la herida de la esclavitud puede cerrarse?

Nunca. No. Nunca se cerrarán. Incluso si nos piden disculpas y nos reparan, las heridas estarán ahí. Lo que es importante es aceptar la forma de esclavitud que llevaron a cabo y admitir las consecuencias. Sus economías se construyeron por la esclavitud. En Jamaica, era ricos debido a las plantaciones, que empleaban esclavos. Tenemos que concienciar a nuestros ciudadanos: el conocimiento sobre esta historia no es profunda.

  • ¿Cómo profundizar?

Tenemos que enseñar en las escuelas, en la universidad, proteger nuestros sitios históricos de esclavitud, hacer museos y trabajar en el ámbito académico: diálogo, simposios, encuentros, invitar a gente para hablar sobre el comercio de esclavos. Así se informarían los banqueros, los jóvenes. Los mayores, los abogados. ¡Incluso los abogados! Ellos pueden jugar un papel importante y explicar también el comercio de esclavos. Pueden ir a James Island y ver las mazmorras.

  • ¿Por qué no hay buena educación sobre la esclavitud en la escuela?

Debido a una mentalidad colonial. Nuestras asignaturas y nuestros colegios tienen esa mentalidad…

  • ¿Y qué han hecho los gobiernos postcoloniales?

Llevamos medio siglo de independencia. No es suficiente arreglar 400 años de colonialismo tan fácilmente…

  • Una cuestión de tiempo.

Necesitamos tiempo. Sucederá, pero necesitamos tiempo.