El diario de Mungo Park

mungoparkLa historia ha enmarcado la vida de exploradores que se adentraron en las tripas de África, aunque hay todo tipo de aventuras. Las de Livingston, su búsqueda por Stanley y el encuentro –“Doctor Livingstone, supongo”– es el más cacareado, pero las espaldas de África cargan con muchas más.

A las costas de Gambia es diferente llegaron los primeros exploradores portugueses allá por el siglo XV, y establecieron el primer contacto humano y comercial con los habitantes. Pero fue un inglés quien nos cuenta su viaje a través del río Gambia, corazón y espinazo del país.

Mungo Park, el explorador y aventurero que lideró la expedición, narró en su diario de viaje la travesía, en la que hay fragmentos donde ve, de primera mano, el trato a los esclavos.

A Mungo Park lo único que le preocupa en sus diarios, que difundieron los Members of the African Association, fue llevar a Europa las costumbres de una geografía aún poco explorada por el hombre blanco. “Como composición, esto [el diario] no recomienda nada excepto la verdad”, anuncia ya en el prefacio. El viaje comenzó el 22 de mayo de 1795 en el puerto de Portsmouth. Llegó al río Gambia el 21 de junio.

El explorador, antes de describir varios episodios acerca del comercio de esclavos, nos advierte: “El lector debe tener en cuenta que mis observaciones se aplican principalmente a las personas cuya condición es de libertad, que constituyen, calculo, no más de una cuarta parte de los habitantes; los otros tres cuartos están en un estado de desesperanza y esclavitud hereditaria”.

Después relata con crudeza el proceso por el cual se obtenían los esclavos en un tiempo en que en Inglaterra ya resonaban las voces críticas debido a la inmoralidad del tráfico de personas:

Los capturan en guerra, y esas desafortunadas víctimas que son condenadas a la esclavitud y, en resumen, toda esta infeliz gente es traída desde los parajes interiores para venderlos, (…) dispuestos al capricho de sus dueños.

En otro fragmento, narra el proceso desde que son arrancadas de sus tierras hasta que esperan ser embarcadas rumbo al Nuevo Mundo:

La mayoría de estas víctimas desgraciadas son llevadas a la costa en caravanas periódicas, muchos de ellos desde lugares remotos del interior, donde la lengua que ellos hablan no les sirve para entenderse con los habitantes marítimos. A su llegada a la costa, si no ofrecen oportunidades inmediatas de venderlos ventajosamente, son distribuidos entre las vecinas villas hasta que llega un barco esclavo o sean vendidos a comerciantes negros, quienes a veces los compran en subastas. Mientras tanto, los desgraciados están encadenados continuamente, de dos en dos o todos en la misma cadena, trabajando en labores de campo; y siento añadir escasamente alimentadas y tratados duramente.

Por el río Gambia, como una brecha que abre la tierra a lo largo de todo el país, salían len las bodegas de los barcos cientos de esclavos hacinados, pero también materias primas que sacaron del vientre de toda la región. El intercambio de productos por seres humanos era habitual, aunque un esclavo, por aquella época, costaba 18 libras esterlinas:

Las materias primas exportadas a Gambia desde Europa consisten, en resumen, en armas de fuego y munición, artículos de hierro, alcohol, tabaco, gorras de algodón, una pequeña cantidad de telas y unos cuantos artículos manufacturados de Manchester; un pequeño surtido de productos de India, con alguna perla de vidrio, ámbar y otras menudencias por las cuales son intercambiadas, esclavos, polvo de oro, marfil, cera de abejas y cuero”.

El aventurero también anota en su cuaderno quiénes son los intermediarios que proveen de  esclavos a las manos europeas y a quienes se conoce como slatees. “Son mercaderes negros libres, de gran consideración en esta parte de África, que llegan desde el interior principalmente con negros esclavizados para vender”, aclara.

Años después, Mungo Park lideró una expedición por el río Níger, por el que se adentró durante 1.500 kilómetros. Pero fue allí, en un río internado entre la espesa vegetación, donde se dejó la vida tras un ataque de la población local. Tenía 35 años.

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