Aku: los nuevos habitantes

patience-sonko-godwinPatience Sonko-Godwin insiste en que todo lo que uno quiera saber sobre los aku está en su libro: quiénes fueron, de dónde vinieron, por qué estaban mejor educados que el resto de etnias de la costa africana.

– Necesitas el libro para entenderlo, es un poco complicado. Y no tengo tiempo.

Pero el viaje, la perseverancia y estar delante de su escritorio en su casa de Serekunda, la ciudad más habitada de Gambia, le hace dar algunas pistas de lo que significa ser miembro de esta etnia:

– Somos cristianos que tenemos nuestra propia cultura, una cultura angloafricana. Es una historia larga: los aku están conectados con los creols de Freetown.

Cuando se abolió la esclavitud, muchos esclavos regresaron a África, aunque no a sus países: no sabían cuál era su origen. El Imperio Británico facilitó ese regreso para aligerar la población negra en las plantaciones de América. Así nacía Freetown: ciudad libre. A esa población africana que volvió y, sin embargo, había sido educada en el Nuevo Mundo bajo la cultura occidental, se les conoce como criollos –creols o Krio–.

 

El Imperio Británico facilitó ese regreso para aligerar la población negra en las plantaciones de América. Así nacía Freetown: ciudad libre.

 

A estos nuevos habitantes se les sumaron nuevas oleadas de esclavos que fueron rescatados en alta mar por las escuadras británicas creadas tras la abolición del comercio negrero en 1807, cuando otros países europeos tomaron el relevo de la actividad británica: el Imperio Británico comenzó a patrullar la costa para liberar a los habitantes que ahora eran secuestrados por otras potencias europeas. La presión de los abolicionistas, en una nueva corriente surgida en el contexto de la Revolución Industrial, empujó al gobierno a proteger a quienes habían secuestrado pocos años antes.

  • ¿Por qué sus verdugos luego fueron sus libertadores?

Había implicaciones políticas. No es que los británicos amaran a los africanos, si no que interfirió la Revolución Industrial; tenían que creer también en la revolución industrial: ‘si estamos haciendo máquinas, no necesitamos barcos de esclavos’, pensaron.

Existen precedentes de esta ironía de la historia.

El corsario Henry Morgan fue un quebradero de cabeza para el Imperio Británico mientras anduvo saqueando el Caribe desde su base en Port Royal (Jamaica); sin embargo, ya en su ocaso, fue nombrado gobernador de la isla por el mismo gobierno que lo había perseguido: conocía bien los entresijos y se dedicó a perseguir la piratería. Ahora Inglaterra se convirtió en la policía de las costas.

 

‘Si estamos haciendo máquinas, no necesitamos barcos de esclavos’, pensaron

 

– Otras potencias los secuestraban para esclavizarlos, pero no tuvieron la oportunidad de llevarlos a las plantaciones–, continúa la escritora, formada en Sierra Leona y California–. No fueron esclavos porque los liberaron los escuadrones británicos, aunque iban en malas condiciones, sufrieron y algunos morían. Pero no llegaron a trabajar como esclavos en el Nuevo Mundo.

  •  ¿Cuantas personas fueron liberadas?

Muchas: 40.000 o 60.000 personas.

Freetown se convirtió entonces en un conglomerado de poblaciones que venían de diferentes lugares: algunos de América, otros de Londres, muchos otros de alta mar. Los akus,  que en las primeras décadas del siglo XIX comenzaron a migrar hacia Gambia, también lo hicieron a final de siglo: durante la rebelión contra la administración británica en Sierra Leona (la rebelión Hut Tax de 1898) migraron junto a criollos. De ahí que, a menudo, criollos y aku sean confundidos.

  •  ¿Cómo eran los aku en Gambia?

Fueron los primeros en recibir educación y llevaban a los niños  a la escuela. Cuando les dieron la oportunidad, ellos enseñaron y empezaron a asumir unas tareas que otros grupos étnicos, como los mandingas o jolas, no realizaron. Además, los aku que llegaron más tarde eran los primeros que estaban educados: vinieron como historiadores, enfermeras, profesores… Algunos vinieron directos de los barcos. Otros vinieron desde América al finalizar la esclavitud, pero otros rechazaron regresar. Hay quienes  se quedaron en Estados Unidos para desarrollar esa nación. Queremos contribuir esta nación, ¡eran libres!

 

Los aku eran los primeros que estaban educados: vinieron como historiadores, enfermeras, profesores…

 

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  • ¿Cómo se comportó el gobierno con ellos?

Cuando vinieron de los barcos, el gobierno británico les dio ropa, les devolvió los nombres debido a un aspecto humanitario, porque la gente protestaba contra el comercio de esclavos: estaban muriendo. Eran los llamados filántropos. Inicialmente, el gobierno británico abrió colegios, iglesias, les dio ropas inglesas… Les enseñaron la lengua –el inglés– pero ellos desarrollaron el criollo. El gobierno británico les ayudó también a través de los misioneros de las iglesias anglicanas, católicas y metodistas, ya que tenían escuelas.

  •  ¿Y cómo son los aku hoy?

Algunos son muy ricos, pero están en competición con otros grupos del país porque los aku habían trabajado duro.

  • ¿Cuál era la diferencia entre la esclavitud de trasatlántica y la local?

En el nuevo mundo te mataban, no había derechos; aquí, algunos tenían derechos. Dependía de quién te capturara. Incluso en oeste África, muchos querían ser esclavos debido a las comodidades que había. Cuando vino la Revolución Industrial, muchas de las naciones europeas no estaban de acuerdo, querían continuar con la esclavitud. Si estamos haciendo máquinas, pensaron, no necesitamos barcos de esclavos

  •  ¿La religión es importante para ellos?

Sí, mucho, porque estudiamos la Biblia… El 90% de los aku son cristianos, aunque están los aku marabú, que son musulmanes.

  •  ¿Y tienen hoy alguna relevancia especial?

Oh, sí. Somos uno de los grupos étnicos, una minoría, pero no nos sentimos especiales.

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El diario de Mungo Park

mungoparkLa historia ha enmarcado la vida de exploradores que se adentraron en las tripas de África, aunque hay todo tipo de aventuras. Las de Livingston, su búsqueda por Stanley y el encuentro –“Doctor Livingstone, supongo”– es el más cacareado, pero las espaldas de África cargan con muchas más.

A las costas de Gambia es diferente llegaron los primeros exploradores portugueses allá por el siglo XV, y establecieron el primer contacto humano y comercial con los habitantes. Pero fue un inglés quien nos cuenta su viaje a través del río Gambia, corazón y espinazo del país.

Mungo Park, el explorador y aventurero que lideró la expedición, narró en su diario de viaje la travesía, en la que hay fragmentos donde ve, de primera mano, el trato a los esclavos.

A Mungo Park lo único que le preocupa en sus diarios, que difundieron los Members of the African Association, fue llevar a Europa las costumbres de una geografía aún poco explorada por el hombre blanco. “Como composición, esto [el diario] no recomienda nada excepto la verdad”, anuncia ya en el prefacio. El viaje comenzó el 22 de mayo de 1795 en el puerto de Portsmouth. Llegó al río Gambia el 21 de junio.

El explorador, antes de describir varios episodios acerca del comercio de esclavos, nos advierte: “El lector debe tener en cuenta que mis observaciones se aplican principalmente a las personas cuya condición es de libertad, que constituyen, calculo, no más de una cuarta parte de los habitantes; los otros tres cuartos están en un estado de desesperanza y esclavitud hereditaria”.

Después relata con crudeza el proceso por el cual se obtenían los esclavos en un tiempo en que en Inglaterra ya resonaban las voces críticas debido a la inmoralidad del tráfico de personas:

Los capturan en guerra, y esas desafortunadas víctimas que son condenadas a la esclavitud y, en resumen, toda esta infeliz gente es traída desde los parajes interiores para venderlos, (…) dispuestos al capricho de sus dueños.

En otro fragmento, narra el proceso desde que son arrancadas de sus tierras hasta que esperan ser embarcadas rumbo al Nuevo Mundo:

La mayoría de estas víctimas desgraciadas son llevadas a la costa en caravanas periódicas, muchos de ellos desde lugares remotos del interior, donde la lengua que ellos hablan no les sirve para entenderse con los habitantes marítimos. A su llegada a la costa, si no ofrecen oportunidades inmediatas de venderlos ventajosamente, son distribuidos entre las vecinas villas hasta que llega un barco esclavo o sean vendidos a comerciantes negros, quienes a veces los compran en subastas. Mientras tanto, los desgraciados están encadenados continuamente, de dos en dos o todos en la misma cadena, trabajando en labores de campo; y siento añadir escasamente alimentadas y tratados duramente.

Por el río Gambia, como una brecha que abre la tierra a lo largo de todo el país, salían len las bodegas de los barcos cientos de esclavos hacinados, pero también materias primas que sacaron del vientre de toda la región. El intercambio de productos por seres humanos era habitual, aunque un esclavo, por aquella época, costaba 18 libras esterlinas:

Las materias primas exportadas a Gambia desde Europa consisten, en resumen, en armas de fuego y munición, artículos de hierro, alcohol, tabaco, gorras de algodón, una pequeña cantidad de telas y unos cuantos artículos manufacturados de Manchester; un pequeño surtido de productos de India, con alguna perla de vidrio, ámbar y otras menudencias por las cuales son intercambiadas, esclavos, polvo de oro, marfil, cera de abejas y cuero”.

El aventurero también anota en su cuaderno quiénes son los intermediarios que proveen de  esclavos a las manos europeas y a quienes se conoce como slatees. “Son mercaderes negros libres, de gran consideración en esta parte de África, que llegan desde el interior principalmente con negros esclavizados para vender”, aclara.

Años después, Mungo Park lideró una expedición por el río Níger, por el que se adentró durante 1.500 kilómetros. Pero fue allí, en un río internado entre la espesa vegetación, donde se dejó la vida tras un ataque de la población local. Tenía 35 años.

Los esclavos liberados

“Mi bisabuelo vino de Freetown y se instaló en Banjul. Es una historia muy larga”.

Para llegar a Betty Frazer hay que hacer  también un recorrido largo. Comienza por llegar Banjul, la capital de Gambia, y preguntar por una familia aku: en la calle, en las tiendas, en una iglesia católica donde, de paso, uno toma un respiro del calor tropical; hay que escurrirse de embaucadores, de interesados, de amables que quieren ayudar y no saben cómo. Para hablar con una familia aku hay que andar: al llegar a una casa donde viven akus, me recibe alguien de apellido inglés: Felix Sock. Pero hay que volver a empezar la tarea porque Felix no sabe la historia de su etnia, que representa poco más del 1% de la población del país.

Así que finalmente, la casa pálida y el tejado cónico de Betty confirman que allí, en una construcción sólida levantada por su bisabuelo, comienza la historia de la libertad.

Los akus, que provienen de Freetown (Sierra Leona), son esclavos que fueron liberados después de 1807, fecha de la abolición del comercio de seres humanos. Los ingleses crearon patrullas en la costa africana para evitar que otros países arrancaran de sus costas a los habitantes de naturaleza más prominente. “Porque los blancos se los llevaban, ellos veían la estructura; los capturaban a michos de ellos, a los débiles o enfermos no se los llevaban”, cuenta.

– ¿Y por qué cree que vinieron desde Freetown hasta Gambia?–, le pregunto.

“Quizás… No lo sé”, responde sorprendida. Después se queda unos segundos pensativa y dice: “Creo que quizá creían vivir su propia vida, quizá habían perdido todo, quizá se fueron a otro país para ver si podían trabajar para conseguir dinero y vivir… para sostener a sus familia. Pero es mi propia idea. O quizá no sabían de qué área eran originarios, porque su apellido también se había perdido”.

Allí, en el salón ocre de piso firme hablamos de sus tradiciones, de su origen, de la religión y de su identidad. De la lucha por la libertad y, sobre todo, del perdón. “Si quieres recordar el pasado, diré que los negros realmente sufrieron, pero no es algo que tengamos siempre en la mente porque se crearía odio entre blancos y negros y eso no es bueno, especialmente si eres cristiano, que siempre decimos: ‘olvida y perdona’. Si hablas de eso estás creando un enemigo para nuestros hijos. En la biblia se dice: ama al próximo como a ti mismo”.

Aquí, un extracto de la charla con Betty Frazer:

Viaje a James Island

James Island está en mitad del anchísimo Río Gambia. A ratos, desde una orilla es imposible ver la otra y el río parece un ajetreado océano donde los pequeños barcos pesqueros parecen incapaces de domar las olas.

De este isla, poco a poco erosionada por los embates del agua y el viento, salieron 700.000 personas que fueron vendidas como esclavos. Es un lugar remoto, a veces tenebroso donde las ruinas son los testigos de una historia de explotación humana.

“Todos nuestros problemas se deben al comercio de esclavos y a la colonización. Todos”

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Hassoum Ceesay, en el Museo Nacional de Gambia, después de la entrevista.

 

Llegar puntual a una cita en Gambia no debe de ser fácil. Para llegar al Museo Nacional de Gambia tuve que caminar, subirme a un vehículo que esperó un par de horas a que se llenase y tomar un ferry para llegar a Banjul, la capital del país. Aun así, solo llegué una hora tarde, aunque Hassoum Ceesay llegó aún más tarde.

“Salgo de una reunión”, dice, y entramos en un edificio destartalado. Hassoum es historiador del museo y vicepresidente de la Writers Association of The Gambia. Sólido analista histórico, se formó en Gambia, Canadá y Kenia; alguien con una perspectiva que ayuda a entender la situación de Gambia, uno de los países más castigados por el tráfico de esclavos durante tres siglos.

  • ¿Cuál es la huella de la historia de la esclavitud en Gambia?

Gambia sufrió muchísimo por el comercio trasatlántico de esclavos. James Island y la Isla de Gorée (Senegal) fueron los puntos más importantes de salida de esclavos de toda África. Nuestra estimación es que es que más 700.000 personas embarcaron desde James Island desde 1.500 hasta 1830.

  • ¿Y qué consecuencias ha tenido para el país?

Las consecuencias son políticas, económicas y sociales. Las sociales: el comercio de esclavos movió a miles de personas del país hacia el Nuevo Mundo. Cientos de personas fueron capturadas y vendidas. Perdimos población. También la aparición de violencia, incluso mucha de la violencia actual de África y la proliferación de armas, viene de esa etapa. Ellos trajeron armas de fuego, pistolas y se las dieron a los ‘africanos ladrones’, es decir, a aquellas personas también negras que vendían esclavos a los europeos. Ellos atacaban nuestras villas para llevarse más esclavos. Los ‘ladrones africanos’ y los ‘intermediarios africanos’ llevaban los esclavos a la costa desde los pueblos del interior y los cambiaban por productos como armas de fuego, vino, ron, espejos…  Así proliferaron las pequeñas armas de fuego.

 

La violencia actual de África y la proliferación de armas, viene de esa etapa de colonialismo y esclavitud

 

  • Estamos hablando de hace más de 200 años…

Sí, sí, ¡hace doscientos años! ¡Es una larga historia! No puedes separar el presente del pasado para establecer lo que sucede en algunas partes de África. Y fue con el comercio de esclavos cuando en África empezaron a proliferar las armas y la violencia: entraban a los lugares y atacaban, empezaban a matar gente y capturaban a algunos. Esa violencia ha continuado después de la descolonización. Incluso hay más violencia después de la independencia. Las consecuencias económicas tienen que ver con el empoderamiento africano y la pérdida de peso económico. Durante la esclavitud fueron capturados los hombre más fuertes, que eran quienes trabajaban en las minas, quienes fabricaban la ropa, quienes hacían los muebles, las mujeres que sembraban el arroz. Todos ellos fueron capturados. Eran las personas que habían contribuido a las actividades más productivas. Y perdimos a más de 700.000 personas, que salieron de James Island. Las consecuencias políticas: el uso de la violencia para capturar. Los ladrones tuvieron que crear un fuerte ejército para capturar a la gente y venderla. Eso creó una atmósfera política de violencia. Así que algunos reinos africanos, como el Reino de Dahomey, se beneficiaron del comercio de esclavos.

  • ¿De qué manera?

Que esos reinos se beneficiaron porque se volvieron poderosos ya que vendían esclavos. Mientras, otros reinos desaparecieron. Pero otro impacto del comercio de esclavos fue lo que llamamos la pérdida de ‘autoconfianza’ africana. Los africanos fueros esclavizados  e incluso ahora algunos europeos ven a los africanos como inferiores, que es una forma de esclavitud. Es la mentalidad de la esclavitud.

  • ¿Aún?

¡Por supuesto¡ !Por supuesto que existe una mentalidad esclava! Quiero decir: aún hay varias formas de esclavitud, hay opresión. El hecho es que todos los esclavos eran negros, pero no todos los negros eran esclavos. Aún hoy en Occidente, debido a nuestra historia de esclavitud, se ve a los negros como inferiores: en Francia, en Gran Bretaña, en Estados Unidos…

 

Ahora algunos europeos ven a los africanos como inferiores, que es una forma de esclavitud

 

  • Hay personajes históricos, como Marcus Garvey, que hablaba de la ‘autoconfianza’, y que han contribuido a mejorar esa situación…

Hay europeos que lucharon, abolicionistas como Granville Sharp o Thomas Clarkson, que empezaron a luchar contra el mercado de esclavos. Criticaron la esclavitud y la catalogaron de ‘inmoral’, y lucharon contra ella. Hay otros africanos como Marcus Garvey. Son descendientes de esclavos,que nacieron después del fin del comercio de esclavos, pero que restauraron la dignidad africana, la personalidad africana. Y produjeron ideas para un África independiente; ideas que ayudaron a luchar por la independencia. Todo esto es la relación entre la independencia de África y la esclavitud, que obligó a la gente a vivir en la diáspora. Pero fueron personas que, en algunas ocasiones, fueron educadas –como Garvey– y produjeron ideas sobre la liberación. Y esas ideas fueron tomadas por nuevos activistas africanos que lucharon por la independencia. Ese es el enlace.

  • ¿Y cree que han alcanzado ese objetivo de liberación?

Sí, porque hay un África independiente de las normas coloniales. Por supuesto, han pasado muchas cosas desde que nos independizamos, no es fácil. No puede reparar 300 ó 400 años de daños en 50 años.

  • Entonces, ¿cuál cree que es el futuro?

Bueno, si me afirmas que el futuro es brillante, te digo que sí: en este sentido, hay una nueva generación de jóvenes africanos que diseñan, que controlan la tecnología, que promueven el activismo de los derechos humano como el empoderamiento de mujeres y niños, etc. En ese sentido, el futuro es brillante. Pero en el otro lado, puedes ver que hay persecución a quienes quieren cambiar las cosas, están bajo control y sufren. Tienes los dos extremos.

  • Jamaica, por ejemplo tiene una comisión de reparación por los daños causados. ¿Tiene Gambia algo parecido?

Deberíamos de obtener reparación, pero –aún– no tenemos ninguna comisión. Lleva muchísimo trabajo, porque no podemos obtener esa reparación hasta que nuestra población sea consciente y esté informada de lo que significó el comercio de esclavos.

  • ¿No lo están todavía?

Fue hace 300 años, tenemos museos, islas a las que ir [James y Georgetown]. Pero no es suficiente: necesitamos una mayor concientización.

  • ¿Cómo puede el país hacer más consciente a la población sobre la esclavitud?

Cada dos años tenemos el Roots Festival, donde hablamos del comercio de esclavos y a donde traemos africanos que viven en la diáspora para crear esa conexión. Africanos del Caribe, de Inglaterra, de Estados Unidos. Durante esa semana el comercio de esclavos está en las actividades del festival, en los periódicos, en las televisiones.

  • ¿Hablamos de una reparación económica?

Puede ser dinero o disculpas o quizás una especial forma de reparación en educación por parte de todos los países que se beneficiaron de la esclavitud.

  • ¿Son suficientes las disculpas?

No, pero puede ser el principio. Después de la Segunda Guerra Mundial, en Europa se llevó a cabo el Plan Marshall. Nosotros necesitamos un plan Marshall para África, porque la mayoría de las sociedades africanas sufrieron la esclavitud de manera directa o indirecta.

 

Nosotros necesitamos un plan Marshall para África, porque la mayoría de las sociedades africanas sufrieron la esclavitud de manera directa o indirecta.

 

  • ¿Fue Senegambia una de las regiones que más sufrió la esclavitud?

Sí, Gambia fue una de las que más debido a su proximidad a Europa y América. De James Island a Carolina del Norte se tardaba cuatro semanas. Senegambia sufrió más porque tenía una ‘cultura del arroz’, que recrearon en Estados Unidos.

  • ¿Es optimista con la reparación?

Sí, lo soy, pero necesitamos un pacto, pero los países europeos se resisten. Incluso ahora no quieren pedir disculpas: ellos saben que está involucrado el dinero. Y tienen que pagar mucho. Pero soy optimista, pero hay que empujar en Naciones Unidas, en las cortes internacionales, a nivel bilateral. La cuestión de la esclavitud se debería de poner encima de la mesa. Un presidente africano va a ver al primer ministro de Francia y solo discuten sobre el terrorismo, nunca sobre la esclavitud.

  • ¿Y que deberían hacer?

Si los africanos van a París, no hablan donde ello, pero deberían de hacerlo y discutir. Ponerlo en la agenda, siempre en la agenda. Ayer vi en la televisión un anciano de 94 años que estuvo en Dachau encerrado. ¡La esclavitud debería estar también en las noticias! Pero la esclavitud no está sobre la mesa: así, la reparación será muy difícil.

  • Pero hoy ya no hay esclavos, y sí víctimas del holocausto…

Sí hay víctimas, ¡nosotros lo somos! Ya has visto el impacto, el sufrimiento, los problemas económicos, la inestabilidad, falta de comida: todos nuestros problemas se deben al comercio de esclavos. Todos: al colonialismo y el comercio de esclavitud. La evidencia de la esclavitud está ahí. Hay africanos en América, en India, en Brasil. Hay campos de concentración: en Auswitch, en Dachau… Es una evidencia: hay negros en Brasil, Y están oprimidos, como lo están en Estados Unidos por la policía. Todo es resultado del comercio de esclavos. También los archivos: en Madrid, en Londres, en Estados Unidos, en Brasil…Todo está ahí: el barco Santa María, que en 1790 salió de James Island con 200 esclavos… ¡Todo está ahí! ¡Es una evidencia!

 

El impacto, el sufrimiento, los problemas económicos, la inestabilidad, falta de comida: todos nuestros problemas se deben al comercio de esclavos. Todos: al colonialismo y el comercio de esclavitud.

 

  • ¿Y la herida de la esclavitud puede cerrarse?

Nunca. No. Nunca se cerrarán. Incluso si nos piden disculpas y nos reparan, las heridas estarán ahí. Lo que es importante es aceptar la forma de esclavitud que llevaron a cabo y admitir las consecuencias. Sus economías se construyeron por la esclavitud. En Jamaica, era ricos debido a las plantaciones, que empleaban esclavos. Tenemos que concienciar a nuestros ciudadanos: el conocimiento sobre esta historia no es profunda.

  • ¿Cómo profundizar?

Tenemos que enseñar en las escuelas, en la universidad, proteger nuestros sitios históricos de esclavitud, hacer museos y trabajar en el ámbito académico: diálogo, simposios, encuentros, invitar a gente para hablar sobre el comercio de esclavos. Así se informarían los banqueros, los jóvenes. Los mayores, los abogados. ¡Incluso los abogados! Ellos pueden jugar un papel importante y explicar también el comercio de esclavos. Pueden ir a James Island y ver las mazmorras.

  • ¿Por qué no hay buena educación sobre la esclavitud en la escuela?

Debido a una mentalidad colonial. Nuestras asignaturas y nuestros colegios tienen esa mentalidad…

  • ¿Y qué han hecho los gobiernos postcoloniales?

Llevamos medio siglo de independencia. No es suficiente arreglar 400 años de colonialismo tan fácilmente…

  • Una cuestión de tiempo.

Necesitamos tiempo. Sucederá, pero necesitamos tiempo.