La identidad de Lousiana

La plantación Butler Greenwood está en la ruta 61, a la altura de Saint Francisville, aunque para llegar a la mansión victoriana de Anne Butler hay que atravesar un túnel de árboles. Sus antepasados compraron esta plantación a finales del siglo XVIII y es una de las pocas mansiones y plantaciones que siguen perteneciendo a la familia original, que llegó a tener 96 esclavos.

Hablo con ella en los jardines:

 

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“Se ha abierto la temporada de matar a los negros”

Dos semanas antes de esta visita, la policía asesinó, con seis disparos, a Alton Sterling. Los días y semanas posteriores al crimen, Baton Rouge ardió en rabia: hubo manifestaciones, aullidos de dolor e injusticia. El asesinato dio la vuelta al mundo y la chispa que encendió la lucha por los derechos civiles hace más de medio siglo volvió a resonar en las mismas latitudes.

Black Lives Matters organizó manifestaciones que dejaron gestos para la historia, como la de la joven Leisha Evans enfrentándose a la policía: sin escudo, sin violencia. La National Association for the Advancement of Colored People (NAACP) fue también protagonista en los días posteriores al crimen y en la reivindicación de los derechos, labor que desempeñan desde 1909: es la organización afroamericana más antigua del país. Hoy tiene 300 miembros en Baton Rouge, la capital del estado de Louisiana, aunque los compañeros se multiplican por todo el país.

Tras el asesinato, la tía de Alton Sterling llamó al presidente de la NAACP en Baton Rouge, Michael McClanahan para decirle que habían matado a su sobrino, al que había criado. Mike pensó: “Otro más”.

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Michael McClanahan, tras la entrevista en Baton Rouge

Diez meses después del crimen, se anunció que los dos agentes que lo mataron no serían juzgados. Del millar de personas muertas a manos de la policía en el año 2015 –según el Washington Post– 258 eran negros.

Me cito con Mike en el lugar del crimen, la tienda Triple S, aunque esta conversación la mantenemos en el centro cívico Martin Luther King; un lugar que, sin el más mínimo atisbo de azar, indica el tono de la entrevista.

  • ¿Qué está pasando?

Pienso que se ha abierto la temporada de matar a los negros: no  preguntan, simplemente disparan porque “son malos”. La mayoría de los policías son blancos, y los blancos siempre mantienen el poder. Es duro cuando controlan todo: duro para los negros porque cuando los policías vienen, te ven como una amenaza aunque seas inocente. No actúan por lo que ven, sino por lo que piensan. Negro, creen, equivale a no ser bueno:’los negros son vagos’, ‘no les gusta trabajar’,  ‘vamos a luchar contra ellos’. Al ver a un negro, eso es lo que ve un agente, no lo que realmente es. La policía tiene una cultura de odio racial.

La policía no actúa por lo que ve, si no por lo que piensa

 

  • ¿Todavía?

Todavía. El racismo ha existido siempre y hay personas con dinero –muchas de las cuales, blancas– que usan sus influencias para mantener a los negros debajo y así poder controlarlos. Si tienes dinero, tienes el poder; si tienes poder, tienes dinero.

  • La legislación prohíbe las prácticas discriminatorias desde los años 60, ¿pero cómo es en la vida real?

Sobre el papel todos tenemos derechos, pero en la vida real, si ves a un negro pidiendo trabajo y hay un blanco, se lo dan al blanco. El blanco consigue el trabajo y la gente no dice nada.

  • ¿Cómo es la asociación?

NAACP fue creada en 1909 y se centra en la reforma de la justicia, en educación, desarrollo económico, sanidad y la eliminación del odio racial y el fanatismo. Luchamos por el derecho de la gente que no tiene voz, muchos de ellos negros. Tenemos abogados y conocemos las leyes. Si te echan del trabajo, nosotros te ayudamos. Mucha gente reconoce que siempre luchamos por la educación.

  • ¿Cómo vivió usted y NAACP el reciente asesinato de Alton Sterling?

A las nueve y media de la mañana me llamó su tía, cuando yo leía un artículo sobre el crimen. Me dijo : “La policía había matado a mi hijo. Tras la llamada, convoqué una conferencia de prensa. El asesinato había sucedido a las 12 o 1 de la noche anterior.

  • ¿Y qué pensó cuando le llamó?

¡Otra vez lo mismo! No es la primera vez que sucede y por eso pensé: Otro más.

  • ¿Cómo están las cosas en Baton Rouge ahora?

Él fue disparado en la noche del lunes al martes. La policía guardó silencio. Y ahí empezó la historia.

  • ¿Fue mucha gente a protestar a la comisaria?

Sí, mucha. 3000, 4000 o 5000.

  • ¿Fue violento?

No. Ellos arrestaron a gente, a bastante, unos 50 el día de la protesta. Las protestas comenzaron el día siguiente o a los dos días.

  • ¿Qué piensan los negros  de sus derechos en la vida real?

Pensamos que tenemos derechos, pero que son pisoteados por la policía y la gente en el poder; te pisotean y te hacen sentir rabioso.

  • ¿Qué piensa la población, ya que son mayoría?

Éste es un pueblo de clase media, con dos universidades, empresas químicas. Hay dinero, pero hay una línea que divide los que tienen casas y los que no, los que tienen tienen mucho y los no tienen nada. Los encuentras en las calles, en las escuelas, muchos niños no tienen qué comer. Muchos vienen de casas con un único miembro (madres) y no tienen suficiente. Quieren luchar, trabajar y tener niños. Es una situación complicada pero hay algo que podemos hacer: usar recursos para darles trabajos.

  • ¿Quién se responsabiliza de la situación?

Hay negros que luchan por sus derechos y hay algunos que luchan todo el tiempo. El alcalde es negro, pero eso no garantiza nada. De hecho, es corrupto. El juez es blanco: hemos ido al tribunal para defender los derechos. También en Louisiana el juez es blanco.

  • ¿Podría haber sido imparcial el juez?

Podría serlo, pero no lo es. Es duro ser un hombre negro.

  • Pero son mayoría en estos estados…

Sí, como en Sudáfrica. Pero las leyes son de blancos. Defender a otro negro es difícil, el sistema no lo hace rápido sino que lleva tiempo, y el tiempo no es bueno. El tiempo duerme sobre el tiempo, el tiempo hace que la gente olvide, también los negros. Se transforman en complacientes, y todo se disuelve…

El tiempo hace que la gente olvide, también los negros. Se transforman en complacientes, y todo se disuelve

 

  • Entonces, ¿cuál es su esperanza?

Buena pregunta… Que estemos vigilantes todo el tiempo, no solo cuando suceda algo como esto. Cuando algo no esté bien hay que decirlo: “No es correcto” y hablarlo todo el tiempo. Todo el tiempo. No solo cuando me sucede a mí, sino a todos. Martin Luther King dijo: “Justicia para todo el mundo es justicia para todas las personas en todos los sitios”.

  • ¿Y cuál es la relación entre la gente negros y blancos en Baton Rouge?

Mucho mejor, en realidad. Uno crece y va al bar, se mezcla.

  • ¿Cuál es el significado del asesinato de Alton?

Para los negros significa que podría pasarme a mí, que las vidas de los negros no importan. Somos como animales.

  • ¿Cuáles piensas que son las raíces de esto?

La cultura: el abuelo habla al padre y el padre al hijo y crecen odiando sin saber por qué, solo porque uno le dijo al otro, y el otro a otro. Para volver a los días de la esclavitud, a los niños les enseñaban cómo odiar. Si ves a dos niños, uno blanco y otro negro, ellos no ven el color, solo quieren jugar. Pero a los padres y los abuelos no le gustan los negros. A los maestros no le gustaban los niños negros y los veían como un problema

  • Louisiana fue una región llena de plantaciones, donde se reforzaron las relaciones entre esclavos y amos…

Louisiana es un lugar con mucha cultura y tenemos una gran herencia, y parte de esa herencia es la esclavitud. Pero eso ya lo hemos pasado: somos inteligentes, tenemos un montón que ofrecer. Hasta que el poder no se dé cuenta de eso, siempre va a haber un tipo de fricción. Y que la gente sea gente: somos diferentes pero aun así somos lo mismo, somos amigos.

En el sur empezó todo

 

La segregación en Stamps era tan completa que la mayoría de los niños negros no tenían pero lo que se dice la menor idea sobre el aspecto de los blancos. Solo sabían que eran diferentes y les inspiraban temor.

–Maya Angelou, Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado

En algunas casas del sur de Estados Unidos baila al viento la bandera de los Estados Confederados. A las dos orillas de la carretera, desde Illinois hasta Louisiana, se suceden los ríos, los maizales, los campos de soja, de algodón, de cebada, trigo, arroz, caña de azúcar. Al atardecer, el cielo explota: durante el día hace acopio del bochorno y estalla con una rabia en otras latitudes desconocida. En los 2.000 kilómetros que llevamos quemados en este viaje se atraviesan siglos de historia: luchas, sangre, esclavitud, música, África. Y, sin embargo, los últimos cincuenta kilómetros resumen todo lo anterior.

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Saint Louis, Missouri: comienza el sur.

 

Alton Sterling vendía discos en la entrada de una tiendita en Baton Rouge, Louisiana, donde el río  Mississippi da sus últimos temblores. Alguien llamó a la policía porque Sterling, un tipo enorme, simpático y “buen chico” iba armado. La policía llegó, lo tiró al suelo y le perforó el corazón con seis tiros a quemarropa. En el vídeo que grabó el propietario de la tienda se ve bien.

Esta mañana de calor insoportable, Abdullah Muflahi me lo explica: cómo cinco minutos antes del asesinato, Alton entró a hablar con él. “¿De qué hablasteis?”, le pregunto. “Ya sabes: de cosas normales. Estuvimos bromeando”, me dice. “¿De chicas?”, le sugiero, “¿hablasteis?”. “También”, admite medio sonriente. Después, cuando vio que Alton gritaba, salió y comenzó a grabar algo que dio la vuelta al mundo: su asesinato.

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Retrato de Alton Sterling en la tienda donde le tiroteó la policía.

 

En el sur del país empezó todo: empezaron los esclavos a forjar un país a base de mano de obra en régimen feudal, empezaron a aullar de dolor y miedo para evadirse en algo que convirtieron en arte y, como nos recuerdan en Feel Like Going Home, el primero de los documentales que realizó Scorsese sobre el blues, dejarnos lo único que no pudieron quitar a los negros: su cultura. En el sur comenzaron a rebelarse, a levantarse, a quebrar las cadenas que los sometían. En el sur, donde las banderas confederadas sugieren demasiado, hace 40 días murió Alton Sterling.

Hay en el país todo un movimiento por los derechos de los afroamericanos, una literatura, una poesía, una música que impulsa los derechos civiles de una minoría que, en muchas ciudades importantes del sur, son mayoría: en Nueva Orleans, más de la mitad de la población es negra. Una inmensa minoría.

De Chicago a Nueva Orleans, tras el inmenso  Mississippi que desgarra la tierra, el río que surcó Huckleberry Finn remueven molinos, alimentan cultivos y recuerdan, a cada rato, la historia aparcada en sus riberas.

“Alguien podía llegar a tu casa, secuestrar a tus hijos, matarlos y nadie decía nada. Eso sucedía en Mississippi”

 

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Simeon Wright con una foto de Emmet, su primo

En los años 50, el sur de Estados Unidos era el corazón de la segregación. Aunque el sistema esclavista se había evaporado de la legislación, las relaciones perversas que había establecido aquella economía de campos de algodón siguió marcando la sociedad. La mayoría de trabajadores eran negros que empezaban a migrar a las ciudades del norte y el este, viviendo en guetos.

Mientras, en la región del río Mississippi la segregación entre la población iba de la mano del maltrato, la discriminación y la muerte. Emmet Till, un chico de 14 años de Chicago que pasaba sus vacaciones en Money, Mississippi, la encontró el 28 de agosto de 1955. ¿Su pecado? Había silbado a una mujer blanca en una tienda. Dos días después fue secuestrado en casa de sus tíos, de madrugada. “Entonces revolcaron su cuerpo hacia un precipicio,/en medio de una roja lluvia ensangrentada/ y lo arrojaron a las vastas aguas para acallar sus dolorosos alaridos./La razón por la que lo mataron allí y estoy seguro no es mentira/ fue simplemente por el gusto de asesinarlo/y contemplar cuán lentamente moría”, describió Bob Dylan en Death Of Emmett Till.

Emmet dormía en la habitación junto a su primo, Simeon Wright, con quien también estaba en Bryant Grocery, la tienda en la que compraron un refresco y silbó a la chica blanca. Simeon es amable y luchador. Aún hoy, 61 años después del asesinato, se le empañan los ojos en esta conversación que mantenemos en su casa de Chicago.

  • ¿Cómo recuerdas aquel día?

Emmet no podía soportaba el calor. Hacía 35 grados y no quiso ir a ningún sitio. Tampoco había nada que hacer, así que, cuando el sol se puso, Maurice, Emmet y yo decidimos ir en el coche a comprar un refresco. Emmet iba en el asiento delantero y yo iba sentado detrás, junto con dos vecinos. Vivíamos a cuatro kilómetros de Money y condujimos hasta allí, pero la mayor parte de las tiendas estaban cerradas. Había una abierta, y entramos. Fuimos a comprar un refresco, pero no pasó nada: Emmet pagó lo que compró. Cuando salimos, nos subimos al coche y vimos que nos seguía otro coche. Él había silbado a una mujer y ella se dio un susto de muerte, así que pensamos que quien nos perseguía era su marido, pero era un vecino. Maurice saltó del coche y se adentró en un campo de maíz. Cuando volvimos al coche, Emmet dijo: “Por favor, no se lo digas a nadie. Me voy a casa”. Nosotros conocíamos el peligro de hacer algo así, pero él no.

Lo que para nosotros era peligro para él era diversión. Esa era su personalidad.

 

  • ¿Emmet tenía miedo?

No tenía medo, no sabía lo que sucedía en el sur, qué pasaba con los negros. La madre le habló algo, pero él tenía ese tipo de personalidad que no se lo creía, que tenías que mostrárselo.

  • ¿Conocíais realmente las consecuencias que tendría ese comportamiento en el Mississippi?

No, no lo sabíamos. Era solo un juego. Nunca se cruzó por mi cabeza la repercusión que podía tener lo que sucedió. Aquello repercutió por todo el mundo, y aún sigue.

  •  Solo un silbido…

Era la mujer del dueño de la tienda. Emmet era un poco comediante, todo para él era diversión. Ya sabes, lo que para nosotros era peligro para él era diversión. Esa era su personalidad, así que no tenía ni idea de lo que había hecho.

  • ¿Cómo era Emmet?

Era hablador, amable, divertido, quería ser humorista. Cuando vino a Money, nos comenzó a hablar de Chicago y nos habló mucho sobre Riverview Park. La primera vez que estuve en ese sitio no podía marcharme de allí [se emociona]. Él se fue de Summit a Chicago en 1949, a diez kilómetros de aquí. Vino a visitarnos cuando era un niño pequeño, y después aquel año.

  • Más de medio siglo, ¿qué representa el asesinato de Emmet Till?

Fue la chispa de la lucha por los derechos de los negros, pero no fue el primer asesinato, sino el primer en el que el fiscal encontró alguien lo suficientemente valiente como para testificar. Hasta ese momento, ningún hombre negro había testificado en un juicio. Fue la gota que colmó el vaso, y cuando eso sucede todo cambia para siempre.

El asesinato de Emmet  fue la gota que colmó el vaso, y cuando eso sucede todo cambia para siempre.

 

  • ¿Y por qué cambió la historia para siempre?

Nosotros dijimos: “Ey, nos están matando, ¿por qué no se la devolvemos? En aquel tiempo no había ninguna resistencia hacia el hombre blanco en el sur, ninguna. Pero desde ese momento, a muchos de los jóvenes negros les empezó a gustar el sur. Algunos vinieron de Chicago… Y aquella chispa [el asesinato de Emmet] empezó en el Mississippi y se extendió por muchos lugares. Recibimos cartas de apoyo de países como Rusia o Japón.

  • A pesar de que antes ya habían sucedido más asesinatos, ¿por qué fue el principio de la lucha?

Lo que hizo fue unir a todos los grupos: los grupos de blancos de negros y luchar contra el racismo. Incluso varios grupos minoritarios, de blancos, trataron de hacer algo por el racismo.

  • ¿Cuál es la diferencia entre el asesinato de Emmet y otros?

Fue el comienzo de la lucha, el comienzo. Los asesinatos en aquellos tiempos no se hacían públicos. Alguien podía llegar a tu casa y secuestrar a tus hijos y matarlos, y nadie decía nada. Eso era lo que sucedía en ese momento. Nos mataban y no había repercusiones legales. Emmet podría haber sido otro asesinato como los de aquella época, pero mi padre estuvo de acuerdo en testificar: fue a la policía para reportar esa mañana que Emmet había sido secuestrado; y luego, estaba dispuesto a testificar. Esa fue la diferencia con el resto. El resto de los asesinatos no eran públicos.

  • ¿Que representa su nombre?

Representa la lucha en la que hemos estado, porque abrió nuestra causa y nuestros ojos para ver que no teníamos ningún tipo de protección en Mississippi. Estábamos sin protección. Habíamos permitido las cosas que sucedieron: los blancos hacían lo que querían.

Mi padre estaba dispuesto a testificar: esa fue la diferencia con las demás muertes. El resto de los asesinatos no eran públicos.

 

  • Pero al asesino lo arrestaron…

Sí, le cogieron, pero estaban molestos cuando lo fueron arrestar. La actitud ante la policía era como: “¿Qué hacéis aquí?”

  • ¿Cómo recuerdas aquel ambiente?

¡Uff! Incluso en el juzgado los negros estaban de pie junto a la pared, mientras que los otros se sentaron.

  • ¿Recuerdas violencia en los días posteriores al asesinato?

El secuestro fue el domingo de madrugada, pero el lunes fue un día laboral normal. No pasó nada. Tuvimos que ir a trabajar.

  • ¿Nada cambió entonces?

No, no.

  • ¿Cuando comenzaron a cambiar las cosas?

No lo sé exactamente… El miércoles en la tarde encontraron su cuerpo atado con cuerdas. En esos momentos, supimos lo que había pasado con él. La semana fue muy tranquila, nadie quería hablar: la gente tenía miedo de la vida diaria, especialmente nuestros vecinos. Ellos conocían a esta gente y sabían que era la primera vez que mataban a alguien y que no iban a testificar contra ellos. Mi madre dejó la casa la misma noche en la que Emmet fue secuestrado. Estaba en shock. Dijo que no soportaba estar allí otra noche, así que los vecinos la llevaron a Summer, a ocho kilómetros de allí, para tomar el tren hasta Chicago. No volví a verla en 30 días.

  • ¿Cuándo se convirtió el asesinato de Emmet en una lucha por los derechos civiles?

En el mismo momento en que sucedió. Vimos injusticias en el tribunal, así que había que luchar.

  • ¿Comenzaron a cambiar muchas cosas?

Sí, pero no lo suficientemente rápido porque la situación era aún bastante mala en 1967, cuando mataron a Luther King. Después de su muerte se empezaron a cambiar leyes, y un montón de cosas: realmente, la gente empezó a luchar a partir de entonces. Ahora el racismo es mucho más sutil, pero cuando era niño sucedía en la cara.

  • ¿Los negros conquistastéis muchos derechos?

Al menos la oportunidad estaba ahí. Sin embargo, la generación de jóvenes no ve el peligro porque ya se ha encontrado con ciertos derechos que se ganaron en el pasado. No lo valoran.

  • Se dice que la madre de Emmet fue una heroína. ¿Por qué?

Porque ella fue muy valiente, luchó y desafió. Buscó justicia para su hijo: si ella se hubiese ido a casa, nadie habría oído hablar de lo que sucedió. Mantuvo la lucha.

  • Y su propio padre, el tío de Emmet…

Oh, sí. Mi padre iba a testificar aunque le mataran: tomo la firme decisión de hacerlo. La gente que mató a Emmet entró en casa y él les vio.

  • ¿Y se lo llevaron de la cama?

Sí. Me dijeron que volviera a dormir. No lo hice, pero tampoco dije nada. No podía hacer nada. Mi padre se llevó a mi madre fuera de la casa, teníamos la esperanza de que fuera a volver.

Se sentían insultados porque los hombres [blancos] hubiesen sido perseguidos por la policía. Esa era la cultura en la que vivíamos.

 

  • ¿Qué se escribió en los periódicos de ese momento?

Algunos sugirieron que se lo merecía. El único periódico que realmente contó la historia verdadera fue la prensa Afroamericana y el Chicago Defender: fueron los que, dijeron la verdad; el resto quería olvidar todo.

  • ¿Todo?

Recibíamos el Memphis Commercial cinco veces por semana y leíamos lo que decían y no era bueno. En otro periódico de Clarksdale (Mississippi) se sentían insultados porque los hombres hubiesen sido perseguidos por la policía. Esa era la cultura en la que vivíamos. Era increíble.

  • ¿De qué manera se castigó a las tiendas de blancos?

En el sur no dejaban entrar a comprar en tiendas, pero teníamos que hacer cambios. La gran manifestación de Nashville, Tennesse: fue la primera gran ciudad en el sur que se movilizó. Fue una protesta dirigida por Jean Louis. El cambio comenzó por el asesinato de Emmet, y el cuchillo que se clavó en nuestro corazón fue que los asesinos fueron absueltos. Yo no podía creerlo. ¿Estos tipos lo hicieron y no son culpable? Unos días más tarde, en una revista, salió un reportaje diciendo que no ellos no lo mataron, pero ya había una opinión pública en contra de ellos. En aquella época Money tenía dos tiendas y cerraron porque la gente dejó de comprar: después de su asesinato, la gente iba a comprar a 20 millas en otras tiendas. Hubo un boicot contras las tiendas de blancos y  los dueños hablaron con los políticos para hacer mixtas las del sur.

No, no lo estamos. Hemos pasado de ser asesinados por el Ku Klux Klan, y no sucedía nada, a lo que pasa hoy, que somos asesinados por la policía. Matan un joven negro sin ninguna razón y no pasa nada.

  • ¿Pero estamos mejor que en años los 50?

[Se lo piensa unos segundos] Bueno… estamos regresando a donde estábamos….

Hemos pasado de ser asesinados por el Ku Klux Klan a ser asesinados por la policía.

 

  • ¿De qué manera ha sido usted parte de la lucha?

Hablando, dando charlas, yendo a los colegios.

  • ¿Ha tenido problemas con gente que denuncia? ¿Qué gente ha hecho las cosas difíciles?

No estamos preocupados por los grupos supremacistas ni el KKK, ahora nos preocupa la policía.  Esto que está pasando en EEUU no debería de pasar: los policías hacen informes diciendo algo que después, en los vídeos, vemos que es totalmente diferentes [casos como Alton Sterling o Philando Castile]. Queremos que se castigue eso: si no castigas esos comportamiento seguirán repitiéndose.